La Sala Penal Nacional absolvió el día de hoy a dos militares y un policía acusados de la desaparición forzada de cuatro campesinos en Ayacucho.
Pese a que el fiscal Superior, César Landa Burgos, solicitó una condena de 20 años de prisión en contra de los militares Carlos Armando Bardales Angulo, Marino Nemesio Ambia Vivanco y el policía Javier Culquicondor Díaz acusados de la desaparición de dichos campesinos en la localidad de Matero, Cangallo,
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la Sala Penal Nacional decidió absolverlos, informó la abogada Karim Ninaquispe Gil representante de ADHER y abogada de los familiares de los desaparecidos.
Ninaquispe refirió que ha interpuesto recurso de nulidad al igual que la fiscalía y que el caso será remitido a la Corte Suprema, instancia máxima que evaluará la sentencia "confiamos que la Corte Suprema de justicia declare la nulidad de la sentencia y ordene un nuevo juicio".
Asimismo hizo hincapié en que están apelando a la última instancia nacional, pero que si el fallo es adverso, recurrirán a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, entidad que tiene todos los datos de la denuncia de esta desaparición ocurrida entre el 25 y el 30 de julio de 1986, en Cangallo.
En aquella fecha una patrulla del Ejército de la base militar de Cangallo, en Ayacucho, al mando del oficial 'Ruben o Robin', incursionó en la localidad de Matero, buscando a Albino Quino Sulca, Tineo Pérez Melchor, y Martín Escriba Pillaca, quienes en ese momento trabajaban en un canal de irrigación. Al no hallarlos, los agentes detuvieron al menor Severino Quispe Pillaca y a Francisca Janampa Pillaca, esposa de Albino Quino Sulca.
Ellos fueron conducidos a la Base de Cangallo, de la cual solo fue liberada la señora Janampa, con la condición que su esposo y las demás víctimas se presenten al Cuartel.
El 30 de julio los tres pobladores acudieron a la ex Policía de Investigaciones del Perú (PIP), en compañía de varios miembros de su comunidad y con un memorial para que liberaran a Severino Quispe Pillaca. Ese día, el Jefe de la ex PIP, Javier Culquicondor, les indicó que esperaran en la puerta de la unidad. Instantes después, el Ejército realizó una batida y con lista en mano, detuvo a los tres comuneros (Albino Quino Sulca, Tineo Perez Melchor y Martín Escriba Pillaca) y los ingresó a un recinto militar.
Los familiares y demás comuneros esperaron por varias horas en la plaza sin información alguna sobre la situación de los detenidos. Al día siguiente, los comuneros y familiares retornaron a dicha unidad a exigir información sobre la situación de los detenidos. Los agentes del orden comunicaron que ellos habían sido trasladados al Cuartel de Cangallo; sin embargo, en ese cuartel negaron la detención y reclusión de las víctimas.
Los familiares de los desaparecidos interpusieron varias denuncias y recursos ante las autoridades nacionales, sin embargo, el Ejército negó la detención. Hasta la fecha se desconoce el paradero de los cuatro detenidos.
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