"Nos encerraron y torturaron en la base militar Atahuampa"
Agripino Ventocilla, su padre y tres hermanos fueron secuestrados por militares y llevados a la propiedad del presidente de Forsur.

María Elena Hidalgo
Unidad de Investigación

El empresario Julio Carlos Ramón Favre Carranza, dueño del terreno donde se construyó la instalación militar que estuvo operativa entre 1990 y 1995, admitió a La República que cedió a la institución castrense una parte de su propiedad para la habilitación del cuartel (ver entrevista). Favre argumenta que, habiendo sido víctima de ataques terroristas, con la presencia del Ejército obtenía seguridad.
En mayo de 1992, Agripino Ventocilla, su padre Rafael Ventocilla Rojas, y sus hermanos Simón, Paulino Alejandro
  
El sobreviviente. Agripino Ventocilla, en el lugar donde años atrás fue torturado junto a sus familiares.
Ventocilla, fueron detenidos por un comando militar que los encerró en la base de Atahuampa, en mayo de 1992, acusándolos de pertenecer a Sendero Luminoso. Otros familiares, Andrés Reyes Rojas, Alfonso Ventocilla Pablo, Gaudencia Tolentino Osorio y Walter Tolentino Osorio, también fueron arrestados y conducidos a la repartición militar.

Quince años después, Agripino Ventocilla relató a La República el tiempo de terror que vivió en las instalaciones del cuartel de Atahuampa, construido en los dominios del empresario avícola Favre, ex asesor del presidente Alan García y flamante presidente del directorio del Fondo de Reconstrucción del Sur (Forsur).


Camino a la granja

Agripino Ventocilla Castillo tenía 27 años y era profesor del Colegio San Miguel Arcángel, de Huaraz, cuando el 28 de mayo de 1992 alrededor de 15 militares encapuchados irrumpieron en la habitación que compartía con dos colegas de trabajo, en el distrito de San Miguel de Acos, en la provincia de Huaral. Los hombres tiraron la puerta e ingresaron llevándose a un sujeto vestido de civil, también encapuchado, que al observar a los moradores se dirigió a Agripino Ventocilla y dijo a los militares: "Él es, él es senderista", dijo.   
El dolor sigue vivo. A pesar de haber transcurrido 15 años la familia no logra olvidar el horror vivido en este lugar.
De inmediato lo detuvieron, lo subieron en un camioneta, ataron sus manos y envolvieron su cabeza con una toalla para que no observara el recorrido que haría el vehículo ni el lugar al que lo llevarían.

Agripino Ventocilla no sabía que horas antes, en la madrugada de ese mismo día, otros ocho miembros de su familia, entre los que estaba su progenitor, Rafael Ventocilla Rojas, y sus hermanos Alejandro, Simón y Paulino Ventocilla, habían sido detenidos en la casa de sus padres ubicada en el cerro Sejetuto, en el distrito de Santa María, en la provincia de Huaura. El cuartel de Atahuampa estaba ubicado en Végueta, otro distrito de Huaura.

"La camioneta se detuvo y me bajaron a la fuerza. Entre el jaloneo la toalla se cayó un poco y pude ver el cartel de ingreso a la base del cuartel de Atahuampa", explicó Agripino Ventocilla: "Me volvieron a cubrir bien, pero yo ya sabía dónde estaba. El olor a granja de pollos era evidente. Me ingresaron y me pusieron como en un corralón. Deduje que era un lugar abierto porque escuchaba voces cercanas, no estaban a mi costado pero se escuchaba claramente".

Presos en Atahuampa

"Al día siguiente escuché que alguien gritaba y reconocí la voz de mi papá. Me emocioné mucho porque me habían dicho que lo habían matado. Luego, cuando estuve más calmado, grité '¡Papá!' y él me contestó. Mis hermanos también me llamaron por mi nombre. Todos estábamos presos en el cuartel Atahuampa", recordó Agripino Ventocilla: "A mi padre, a mis hermanos, a mi familia y a mí nos secuestraron y torturaron en Atahuampa".   
Las víctimas. Estos son cinco de los seis miembros de la familia Ventocilla que fueron asesinados el 24 de junio de 1992 por el grupo Colina.

El caso de la familia Ventocilla está referido en el informe de la Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR), ante la cual los familiares de las víctimas relataron los hechos. El fiscal especializado en delitos de derechos humanos, Álex Díaz Pérez, tiene a su cargo las indagaciones. Los hermanos Alejandro, Simón y Agripino Ventocilla eran conocidos dirigentes del Sindicato Unitario de Trabajadores de la Educación del Perú (Sutep) y militaban en Patria Roja e Izquierda Unida.

"Todo el tiempo estuve con la cabeza cubierta, hasta cuando me torturaban. Mientras me golpeaban me decían que era terrorista, pero yo no era terrorista, era dirigente del Sutep. Me colgaron de los pies y me metieron a una tina con agua y detergente. También me pasaron corriente y nunca dejaron de patearme para que me autoinculpara", señaló Agripino Ventocilla.

"A los tres días de la detención, y después de una visita de la Cruz Roja, los militares quisieron entregarnos a la PIP, pero los policías no aceptaron porque estábamos muy golpeados. Entonces nos abandonaron en la playa de Huacho. 'Si nos denuncian, los desaparecemos. Mejor váyanse, no los queremos ver por aquí', nos amenazaron", apuntó Agripino Ventocilla.

Los hermanos acordaron irse de la localidad, pero el padre, Rafael Ventocilla Rojas, quien durante 14 años fue alcalde del distrito de Cochamarca, provincia de Oyón, y era militante de Acción Popular, se negó a abandonar el lugar. Los hijos estaban en plena preparación para mudarse cuando, el 24 de junio, un comando paramilitar ingresó en la casa de los Ventocilla y secuestró a seis varones: el alcalde Rafael Ventocilla y sus hijos Alejandro, Simón y Paulino Ventocilla Castillo, y a sus familiares Rubén Ventocilla León y Marino Ventocilla Rojas.

Los cuerpos de los Ventocilla fueron encontrados al día siguiente en la localidad de Balconcillo. Habían sido sepultados en una fosa con signos de tortura y disparos de bala en la sien.
Agripino Ventocilla se salvó porque se encontraba en Lima participando en una convención del Sutep y a su retorno, en la casa donde habían sido secuestrados, los familiares de las víctimas encontraron una insignia del Ejército.

Datos

DESACTIVADO. El cuartel de Atahuampa estuvo operativo desde 1990 hasta el año 1995, luego de que la cúpula senderista fuera capturada y la amenaza terrorista bajara.
GRANJA ATAHUAMPA. El terreno donde antes estuvo el cuartel Atahuampa ha pasado a ser parte de la granja de pollos Atahuampa, de propiedad de Julio Favre.

Santiago Martin Rivas ordenó la matanza

Hay un testigo, cuya identidad se encuentra en reserva, que afirma que los miembros del grupo Colina fueron los que secuestraron y asesinaron a los integrantes de la familia Ventocilla, el 24 de junio de 1992.
Ese mismo día, también fue detenido y ultimado por la banda paramilitar el periodista Pedro Yauri Bustamante, quien había denunciado a los militares como autores de la detención arbitraria de los Ventocilla, el 28 de mayo del mismo año.
Julio Favre ha explicado que cedió parte de su terreno al Ejército porque en el Norte Chico había presencia subversiva y que requería protección porque había recibido amenazas de que volarían su empresa "Redondo".

El caso de la familia Ventocilla fue archivado por la Dirección Nacional contra el Terrorismo (DINCOTE), pero en 1992 fue reabierto por presión de organizaciones de los derechos humanos.
El 5 de mayo de 2006, durante un audiencia judicial, el ex agente del Servicio de Inteligencia del Ejército (SIE) y ex integrante del grupo Colina, Ángel Sauñi Pomaya, afirmó que el mayor EP (r) Santiago Martin Rivas participó en el asesinato de los seis integrantes de la familia Ventocilla. Para cumplir con la operación, los asesinos llevaban a un soplón que identificó a los Ventocilla. Lo mismo ocurrió en el caso del periodista Pedro Yauri Bustamante.



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