Beatriz Merino.
Defensora del pueblo.
Imagine usted que un día acude al llamado de las autoridades militares para protegerse de los ataques terroristas. Imagine que, con la confianza de saberse protegido y de estar al lado de la autoridad, regresa al pueblo acompañado de otros campesinos, de su esposa y de sus hijos.
Imagine que después de unos días la tragedia aparece, que la autoridad militar cuya protección esperaba se envilece criminalmente. Las mujeres son violadas antes de ser asesinadas, los hombres son obligados a cavar sus propias fosas con engaños y 19 niños menores de siete años son asesinados para que no quede huella en el futuro. ¿Puede usted imaginar algo así? Pues así sucedió. En total, 123 campesinos, mujeres, hombres, niños y ancianos, fueron brutalmente asesinados y enterrados en Putis, en diciembre de 1984.
No existe explicación que justifique esta masacre que agravia a la conciencia de todos los peruanos y de la humanidad en su conjunto. Pero, como si esto fuera insuficiente, ¿se imagina que después de 24 años no se haya sancionado a una sola persona por estos crímenes?
Al cabo de tantos años, no se pueden admitir respuestas como "no existe la información", "no hay los recursos necesarios para investigar". O lo que es peor: "Hay que tomar en cuenta el contexto en que se produjeron esas muertes". Todas son trabas y excusas que favorecen a la impunidad. Eso es inadmisible en una sociedad democrática, y agrede a la dignidad humana.
El Estado peruano tiene la obligación de demostrar que es capaz de hacer justicia, identificar a los responsables y sancionarlos para que estos graves hechos no se repitan jamás. La investigación de lo ocurrido en Putis requiere de un remezón ético y de una verdadera justicia. No podemos perder la capacidad de indignarnos ante tal muestra de desprecio por la vida, ni ser indiferentes ante tanto dolor.
El Perú es una sociedad que clama justicia, que pretende alcanzar la modernidad y el desarrollo económico, pero debe demostrar que es capaz de respetar la dignidad de sus ciudadanos y hacer justicia ante el crimen. Unamos esfuerzos por alcanzar una sociedad moderna y democrática. Hagamos justicia con la comunidad de Putis.
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