José Tena negó versión de procesado sobre enseñanza de derechos humanos a militares. Alarcón afirmó que ex jefe del Ejército aprobó la creación de escuadrón de aniquilamiento.
Nuevamente sus testigos le jugaron una mala pasada a Alberto Fujimori. Ayer, en la décimo sétima audiencia del juicio oral al que es sometido por presuntas violaciones a los derechos humanos, el ex presidente escuchó cómo los agentes José Alarcón Gonzales y José Tena Jacinto añadían al expediente judicial más elementos incriminatorios en su contra.
DESMENTIDO
Tena Jacinto sostuvo que los informes de inteligencia del Grupo Colina eran enviados al PMI. "¿Quiénes eran los PMI? Pues el comandante general del Ejército y el presidente de la República", reveló.
Asimismo, echó por tierra la versión de Fujimori respecto de que, durante su gobierno, se obligó a los militares a respetar los derechos humanos de los subversivos. "Los militares no hemos tenido esa formación de respetar los derechos humanos. En la escuela nos preparan para ser máquinas de guerra. Nosotros teníamos que dar cumplimiento a las órdenes del superior, sea cuales fueran", precisó.
Por su parte, el ex agente José Alarcón admitió que, "por la delicadeza del trabajo" que realizaba el equipo de aniquilamiento, todo debía ser aprobado por la máxima autoridad. "Nadie puede movilizar personal del Ejército sin el conocimiento del comandante general (Nicolás Hermoza Ríos). Era imposible que se creara un destacamento sin su aprobación", sostuvo.
TODOS ELIMINADOS
En otro momento del interrogatorio, Tena -quien reconoció haber estado infiltrado en La Cantuta desde 1986 y haber identificado como senderistas a la alumna Bertila Lozano y al profesor Hugo Muñoz- dijo que "la decisión de crear el Grupo Colina nació en el Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas, donde están los planes madre".
También desvirtuó las versiones que referían que el operativo La Cantuta tuvo como objetivo la captura de los senderistas que participaron en el atentado en Tarata. "No podemos decir que era por la gente de Tarata porque Víctor Hinojosa Sopla estuvo tres días antes en la universidad y, en esa fecha, todavía no había pasado nada", refirió. El crimen de La Cantuta ocurrió el 17 de julio de 1992 y el atentado de Tarata fue un día antes.
Finalmente, Alarcón Gonzales reconoció, en su intervención, que "todos los operativos de Colina dieron como resultado la muerte de los detenidos". El ex agente admitió que participó en cuatro operativos anteriores a La Cantuta, en las zonas de Paramonga (Norte chico), Pamplona, la Carretera Central y El Santa (Áncash).
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